La celebración de Pentecostés y el aniversario N° 31 de la Vicaría Pastoral Universitaria marcaron el ambiente ideal para anunciar el inicio del Claustro Universitario de la VPU que se desarrollará hasta agosto de 2008, ocasión en la que se entregará un documento oficial con las conclusiones de casi un año y medio de reflexión generada por estudiantes universitarios, agentes pastorales, autoridades universitarias, profesores y pastores.
A principios de este año el Padre Andrés Moro, Vicario para la Pastoral Universitaria, a través de una carta pastoral invitó a la comunidad a un claustro para la VPU, ante la inminencia del 2010 y los desafíos que ello conlleva. El Padre recordó en su carta pastoral el primer encuentro de la Pastoral Universitaria de Santiago, en el que se pensó y soñó la iglesia universitaria del siglo XXI. “La idea es que este tiempo de claustro nos permita, como a nuestros antecesores de 25 años atrás, ser capaces de abrir sendas nuevas para que, confiados en la esperanza de ir de la mano del Señor, podamos plantar semillas y cosechar frutos del Reino de Dios para anunciar y vivir en la Educación Superior de Santiago en las próximas décadas.”
El claustro es una antigua práctica propia de la universidad donde inicialmente sólo participaban profesores titulares. “Ellos se reunían y desarrollaban guías sobre temas a seguir en la universidad, determinaban qué era importante, qué cosas se estaba haciendo bien, qué cosas se estaban haciendo mal, por qué líneas seguir. Posteriormente en las universidades se siguieron haciendo claustros, pero ahora con participación de alumnos, académicos, y en algunos casos con niveles de administración”, explica Bernardo López, Secretario Ejecutivo de la VPU. Fue de este concepto que surgió la convocatoria a un Claustro Universitario, con la intención de hacer participar activamente a los protagonistas de la universidad en nuestros días y en los próximos años.
Esta modalidad es primera vez que se realiza en la VPU, aunque en 1989 se hizo un ejercicio de reflexión en el que también se buscaba reflexionar sobre su propia historia y futuro. El documento que resultó de esa instancia está encaminando el proceso actual que en su organización está en manos de 10 personas, activos miembros y participantes de la Pastoral Universitaria, representantes de los estudiantes, de las pastorales, del mundo académico y pastoral.
Renée Viñas ha dedicado su vida a la educación y ahora está delegada a estudiar la palabra de nuestros pastores sobre cómo vivir cristianamente en la universidad. “He desarrollado algunas características del llamado a vivir en espíritu de comunión, el llamado a vivir la misión de la Iglesia, como temas centrales que tienen que ver en el proceso formativo del universitario. La invitación a fortalecer su fe y evangelizar, el cómo ser discípulo y misionero de Jesucristo, que fue el llamado de la V Conferencia Episcopal Latinoamericana y del Caribe. El llamado a vivir la opción por los pobres.”
Luis Berríos cursa quinto año de Administración Pública en la Universidad de Santiago y es uno de los cuatro estudiantes universitarios que están en la organización del Claustro de la Vicaría. “Creo que es una muy buena oportunidad para expresar nuestra sensación sobre la importancia de la VPU en el mundo universitario, además de permitirnos reflexionar sobre lo hecho hasta el momento y con ello iniciar un proceso de mejoramiento continuo de la labor evangelizadora de la Vicaría ”. Luis asegura que la participación de los estudiantes será fundamental en el éxito que pueda alcanzar el Claustro. “La idea es que todos se sientan parte y puedan expresar sus deseos y sueños para la VPU y para su misión. Por esto, estarán invitados a participar en todos los procesos que se lleven a cabo”, explica.
Precisamente pensando en la consecución de una activa y masiva participación de los jóvenes y de los constructores de nuestra sociedad, la dinámica del Claustro, en términos generales, estará dada por un período de consulta a la comunidad, a través de cuestionarios y focus group. Luego se realizará un encuentro masivo con la dinámica de un seminario y finalmente se redactará un documento conclusivo.
Han pasado pocos días desde que se inauguró el Claustro y los temas de reflexión surgirán de la participación y de las consultas masivas, sin embargo hay tópicos que aparecerán con seguridad. De acuerdo a Bernardo López, los grandes temas que podemos proyectar son por ejemplo, la construcción de pastorales universitarias y cómo entablamos diálogos con los jóvenes hoy y mañana. “Hoy día el cambio de cultura es grande, nos afecta a todos, pero es mucho más vertiginoso el cambio en las universidades. La diversidad es enorme, es decir, tú puedes tener en la misma comunidad un joven con un piercing, otro abrochado hasta el cuello y peinado a la gomina y a pesar de sus diferencias dialogan. Entonces, eso es lo que necesitamos, saber cómo dialogar con ellos en esa diversidad. Saber cómo llegar a sus corazones para poderlos acercar al corazón de Jesús”.
¿Cuál es el diagnóstico que demostró la necesidad de generar este Claustro?Bernardo: Tenemos 30 años de existencia, tiempo en el cual hemos ido respondiendo a las necesidades de las distintas décadas. Nos hemos adecuado debidamente. Por ejemplo, en la década del ’70 fuimos más un refugio, en la década del ’80 seguimos en una línea relativamente similar y ya en los ’90 el sistema que llevábamos en los ’70 y ‘80 no respondía al contexto. Hicimos un camino para desarrollar una nueva forma de llegar a los jóvenes. Tenemos toda una historia, tantos testimonios de gente marcada por la Vicaría, pero sabemos que no podemos quedarnos repitiendo un mismo esquema, porque los jóvenes cambian. Queremos servir mejor, por eso es que es ahora el Claustro, porque se acerca el Bicentenario, vamos a llegar a una nueva década y queremos estar mejor preparados para poder responder a los desafíos.
¿Cuál es el sueño de la Vicaría Pastoral Universitaria para el Bicentenario?Bernardo: Aspiramos a llegar a más jóvenes y de mejor manera. Queremos ayudarlos a descubrir que sus vidas tienen sentido, tienen un para qué, tienen una visión completa que va más allá del éxito profesional, económico, social. Reconocer en el otro no a alguien que tengo que tolerar sino amar. Tenemos que ser promotores sociales, mover el desarrollo social, porque en la medida que hacemos eso, podemos ayudar también a una nueva forma de encontrarse con Dios.
¿Qué importancia tiene un encuentro como éste en la formación universitaria?Es fundamental. No podemos seguir engañándonos con que tengo que formarme primero para después servir. El que no sirve cuando es joven, cuando está estudiando, probablemente nunca va a hacerlo. Es por eso que es hoy día cuando necesitamos formarlos. Por eso mi sueños para la Vicaría es ser un espacio, un puente de encuentro con el Señor, de formación integral para el universitario para la construcción del Reino hoy y mañana.