Cardenal Renato Martino llamó a los jóvenes a participar en política Todos los caminos conducen al Servicio Responder a las inquietudes o esperar el cambio. Ese es el cuestionamiento que deben hacerse los jóvenes de hoy, cuya vocación también puede ser compatible con el servicio público. Por Giselle Vargas
Se define como trabajólico y se interesa profundamente por las necesidades de los demás. Hace cuatro años desarrolla el liderazgo en un sector con marcadas diferencias sociales. De su boca brotan palabras como felicidad, decisiones, prójimo y sentido de existencia. Se siente ganador y es abiertamente reconocido y querido entre su gente. Manifiesta con orgullo que su vocación fue forjada dentro de la familia. Recuerda que desde pequeño lo animaban a decidir qué hacer, a tomar las riendas de la vida. Hoy, Claudio Orrego (DC) lleva cuatro años en la alcaldía de Peñalolén y aunque reconoce que el camino del servicio público no es fácil, cada día coloca más ahínco a su labor.
Con una actividad totalmente distinta, la diputada Carla Rubilar (RN) también ha pasado por momentos difíciles y decisivos en su vida. Su capacidad de liderazgo comenzó desde pequeña, en grupos de Scout y posteriormente sobre su propia vida al ser madre en su época universitaria. Junto a una de sus caricaturas preferidas, Mafalda, afirma que la esencia de la vida está en hacer lo que uno quiere, con esfuerzo, convicción y no esperando de brazos cruzados a que suceda “algo”. Claudio, un asertivo abogado y Carla una alegre médico cirujano, tuvieron la oportunidad de ejercer su profesión fuera del ambiente político. No obstante, escogieron el rumbo del servicio público y no por ello, desmienten el haberse equivocado más de alguna vez. A pesar que hacen un importante llamado en medio del beligerante y criticado ambiente próximo a las elecciones municipales, demuestran con su testimonio que el servicio público es más que una tarea. Es una vocación y una actitud de vida que también entrega muchas satisfacciones.
Acreedor o deudor
“¿Buen día que mundo tenemos hoy? ¿El primero, el segundo o el tercero? ¡No, esperen vayan a echar un vistazo! Y si hay libertad, justicia y esas cosas me despiertan”. Citando el humor sarcástico de Mafalda, Carla Rubilar hace un fuerte llamado a los jóvenes. Ella explica que es un deber preguntarse asimismo si pasar o dejar una huella en esta vida.
De igual forma piensa Claudio. Él define las dos posturas a las que se ha visto enfrentado alguna vez en la vida. “Como acreedor. Cuando uno cree que todo el mundo le debe. O como deudor. Y yo me siento un regalado por todo lo que he tenido. Nunca me ha faltado nada y por ello, devuelvo a mi país y al prójimo lo que yo he recibido a través de mi vocación de servicio público”. Ambos, están seguros que la única forma de encontrar la vocaciónes vinculándose con la gente y haciendo propias sus necesidades. “Es donde se interceptan los talentos personales y las carestías del prójimo”. Argumentando esto, es que la diputada se atreve a nombrar a grandes personajes como: Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martín Luther King y Rigoberta Menchú Tum quienes comenzaron su actividad con el servicio desinteresado y llegaron a transformar la política a gran escala. Y en este tema es donde Carla se atreve a interpelar a los jóvenes. “¿Pero qué política estamos haciendo? ¿Aquella del clima beligerante que genera un tremendo prejuicio hacia las personas que hacen verdaderamente bien su trabajo? ¿O planteamos una nueva forma de hacer política?”, pregunta Rubilar.
El carácter, el tesón y los talentos son en gran medida la respuesta ante tan marcada indiferencia y decepción hacia el mundo político. Por ello, Carla enumera algunas actitudes que debe tener el joven comprometido con la sociedad. “Nunca se vuelvan ciegos, sordos o mudos. No pierdan la capacidad de asombro, critiquen, estén pendientes, no callen, háganse notar. Hagan un voto de alegría. Comiencen la jornada contentos. Y no se crean el cuento. Todo lo que se obtiene es material y pasa, pero no la persona que llevan dentro”, asegura Rubilar.
Jóvenes, Servicio Público y Fe
Carla y Claudio han verificado a través de su propia experiencia que la vocación y el servicio público van de la mano. Pues es la única mezcla que hace feliz y grata la labor social, llena el espíritu y le da sentido a la propia vida. Este sentimiento es compartido por el Cardenal Renato Martino, que en su reciente visita a Chile, demostró que no siendo una autoridad política, lucha por su vocación desde el cargo de Presidente del Pontificio Consejo «Justicia y Paz» y del Pontificio Consejo para los Emigrantes e Itinerantes de Roma.
“Es necesario fortalecer la percepción de la política como lugar donde ejercitar la caridad y el amor por el prójimo. Hay que incrementar la fuerza moral y espiritual que la política necesita para afrontar los muchos y grandes desafíos que a nivel local e internacional se le presentan: la pobreza, la corrupción, las opciones en el ámbito de la vida, de la familia, de la vivienda, del empleo, de la investigación científica… La política no puede afrontar tantos desafíos
recurriendo sólo a motivaciones estrictamente políticas , de poder u organizativas”, enfatizó Martino.
En su mensaje a los jóvenes chilenos hizo un llamado al laico y seguidor de Jesucristo a proyectar la Eucaristía en el servicio social, pues es la presencia de Dios vivo en el corazón el que hace “brotar las exigencias de trabajar por la construcción del auténtico bien común, es decir, del bien de todos los hombres y de todo el hombre”.
La solidaridad a la luz de la Fe, la permanente disponibilidad para el servicio y el compromiso activo a favor de la justicia social son los elementos enumerados, por el Presidente de ‘Justicia y Paz’, que describen el modo de ser del cristiano interesado por su entorno y los sufrientes. Discurso a los jóvenes