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Artesanos de la vida 2006:
¿Con quién te quieres gastar la vida?
Lejos del ruido de la ciudad, en un ambiente de tranquilidad y encuentro, estudiantes de la Educación Superior de Santiago compartieron un espacio para orar y discernir su proyecto de vida, a la luz de la enseñanza social de la iglesia.
Por Marcela Maldonado


Dios no existía para mí”. Suena fuerte esta frase que brota espontánea en la voz de Macarena Rojas al momento de recordar una importante etapa de su vida. Hace algunos años, luego de egresar de periodismo, esta chica comenzó a trabajar en revista Paula, llevaba una vida, como dice, “muy piola”, sus máximas preocupaciones eran sus reportajes y el carrete del fin de semana con los amigos. Todo marchaba bien, hasta que una serie de hechos dolorosos provocó no solo heridas sino también un cambio radical en su proyecto de vida. El año pasado, la muerte de un ser querido, una desilusión amorosa y la enfermedad de una tía, se dejaron caer sobre ella. Con ese dolor a cuestas y sin comprender mucho lo que le estaba ocurriendo llegó un día hasta una iglesia, entró en ella, se sentó en silencio y desde ese momento algo nuevo surgió, “sentí que estaba muy cerca de Dios”. 

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El encuentro con el Señor impulsó a Macarena a iniciar una búsqueda personal de la felicidad. Fue así como conoció la Fundación Nuestra Casa, dedicada a la acogida de personas en situación de calle del sector céntrico de Santiago. Hoy, la Maca es voluntaria de esa institución y está convencida que ha sido mucho más lo que las personas que allí llegan le han entregado que lo que ella misma ha podido aportar. “He podio encontrar al Cristo sufriente no solo en las personas que viven en la fundación sino también en mi misma. Ellos me han ayudado a curar mis heridas y a creer en un Dios no castigador”, comenta. Junto con su trabajo en “Nuestra Casa”, Macarena ha optado por la sencillez viviendo en una modesta casa de la población La Victoria, “mi casa no tiene grandes lujos pero estoy muy contenta, fue una decisión que tomé porque me dejé a la voluntad de Dios y porque necesitaba conocer a través de los ojos del Señor una realidad de pobreza que afecta a muchos, hoy puedo decir que ha sido lo mejor que me ha pasado”.

Así como Marcarena se atrevió a compartir su vivencia en el retiro “Artesanos de la Vida 2006”, muchos universitarios dan testimonio hoy día del llamado que han sentido para actuar en medio de la realidad que les rodea y aportar a construir un Chile más solidario y digno para todos. Jóvenes que se han sentido interpelados por la pobreza espiritual y material de otros, por dolores y sufrimientos de sus hermanos y que han decidido ser protagonistas de lo social, pero no se trata de cualquier protagonismo sino de uno discernido a la luz de Cristo y su Evangelio. Este llamado, que desafía a muchos, fue el tema central del retiro “Artesanos de la vida 2006” realizado este fin de semana por la Vicaría Pastoral Universitaria en la comuna de Talagante, en donde testimonios tan potentes como el de la Maca hicieron a mas de alguien mirar en su interior para discernir su vida bajo los ojos de Cristo.


Interpelada por el Evangelio

Claudia Silva está convencida que Dios la llamó para algo grande, así lo descubrió hace un par de años cuando recién comenzaba a participar de la pastoral universitaria, “llegué a la Vicaría y allí encontré una comunidad de amigos donde me sentí interpelada por el Evangelio. Me empecé a cuestionar con quién me quería gastar la vida y empecé un proceso de búsqueda que me llevó a aceptar la invitación del Padre Andrés Moro de acompañar un proyecto que recién nacía en la población La Bandera”. La iniciativa surgía como una necesidad de generar espacios de convivencia y comunión universitaria con realidades distintas a las que habitualmente viven los estudiantes de educación superior, sin embargo lo que comenzó como un proyecto se transformó en una forma de vida para Claudia quien junto a su esposo, Rodrigo Zambrano, decidieron hacer de la población su hogar, “irnos a vivir allí fue un riesgo que tomamos porque tuvimos la certeza de que eso era lo que Dios nos pedía”.

Claudia cuenta que al principio su permanencia en La Bandera no fue nada de fácil, “la gente nos veían como visitas pero con el tiempo nos fuimos ganado su confianza”. Uno de los episodios que más ha conmovido a Claudia en todo este tiempo ha sido la preocupación de una mamá que llegó muy afligida a verla porque su hijo -que estaba en cuarto básico- estaba a punto de repetir ya que no sabía leer. Lo curioso es que luego llegaron más y más personas buscando ayuda y un oído atento que las escuchara. Ni Claudia ni los demás jóvenes de la Pastoral Universitaria pudieron quedarse sentados sin hacer nada, fue así como se les ocurrió crear un espacio donde apoyar a estas mamás y a sus hijos para que salieran adelante. “Creamos la Sala Belén donde actualmente son acogidas 25 personas entre niños y padres y diría que ha servido mucho para unir a las mamás con sus hijos y para que ellas puedan fortalecer su confianza en ellos. Mi experiencia en La Bandera ha sido un regalo de Dios, un aprendizaje de la vida con sus gozos, dolores y tareas”.


La enseñanza de la Iglesia


Configurar la vida en torno a la enseñanza social de la Iglesia es una cuestión de convicción, así lo planteó la Hermana Teresa Pino quien también participó del encuentro Artesanos de la Vida. “Para ser protagonistas de lo social primero debemos escuchar al Señor para saber qué me pide él y eso pasa por la fe que tengamos”. “La Tere” además invitó a las pastorales universitarias a soñar no solo en grandes transformaciones en la sociedad sino que también a expresarse solidariamente en los pequeños gestos “ya sea en la forma de relacionarme con quien está a mi lado, en alzar mi voz cuando escucho que se está hablando de aborto, en decir soy católica y me la juego por la defensa de la vida”.

La Doctrina Social de la Iglesia responde a la pregunta de cómo amar al prójimo dentro del contexto político, económico y social en que uno se encuentre, entendiendo que dicho amor va más allá de dejar una limosna en la calle y que en definitiva se trata de impregnar la vida entera según el Evangelio. En esto, la doctrina social de la Iglesia tiene una riqueza enorme, así lo planteó el Padre Daniel Concha SJ en una interesante exposición ante los asistentes a este retiro, “la iglesia tiene una tradición basada en principios como la dignidad de la persona, el bien común, la solidaridad y la participación, yo diría que es un lugar privilegiado para hacer opciones sociales”.

Sobre el discernimiento, el Padre Daniel entregó algunas claves para que cada joven pueda aquello que me impulsa al contacto con otro. “Se trata de poner las cartas sobre la mesa, analizarlas, ver qué es lo que hay en mi interior en relación con la realidad social, luego juzgo preguntándome cuál de esas cartas es la más importante y la que va a guiar mi vida para dar un paso, porque podemos quedarnos eternamente soñando con un país más solidario, pero de lo que se trata finalmente es de tomar el riesgo de actuar, de amar a Dios en el otro”, explicó. Al finalizar su intervención el sacerdote invitó a los universitarios a no perder el contacto directo con los más vulnerados de la sociedad. “No digo que todos estén llamados a crear fundaciones u obras sociales, pero sí que todo cristiano está llamado a detenerse en el camino de su vida ante los que están al margen“, puntualizó.


Viviendo Artesanos 2006

Mauricio Ugarte. Coordinador de la Pastoral Campus Antumapu de la Universidad de Chile.

“Tenía muchas ganas de venir a este retiro porque el tema me interesaba. Siempre he sido de las personas que se proyecta en el futuro pero en un momento me di cuenta que no tenía tan claro como yo creía mi proyecto de vida y este encuentro me sirvió para descubrir que realmente tengo que fortalecerme, confiar más en mí, tomar la iniciativa, para luego darme a los demás, especialmente en la confianza en mi mismo en lanzarme, en arriesgarme tomar la iniciativa”.


Natalia Cepeda. Pastoral de la Universidad Católica Cardenal Raúl Silva Henríquez.

“Vine a este retiro para darme el tiempo de conocer y compartir las distintas realidades de las pastorales universitarias, además de ser una excelente oportunidad para que cada uno se encuentre consigo mismo. Durante este fin de semana he visto a tantos jóvenes viviendo su fe a concho y he encontrado una ayuda para ver mi camino a seguir porque no es casualidad que yo esté acá, creo que Dios me quiere decir algo. De todo lo vivido creo que la exposición del Padre Daniel Concha y de la hermana Teresa fueron un remezón fuerte para darme cuenta que algo se está moviendo en mi, que hay alguien que quiere estar presente en mi vida”.

 


Publicado el Sábado 19 de Agosto de 2006.
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