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“La tumba perdida de Jesús”
Mirada con ojo crítico
El Código Da Vinci y el Evangelio de Judas, son unos de los recientes Best Sellers en que se cuestionan algunas creencias cristianas. Ahora es el documental “La Tumba Perdida de Jesucristo” el que trae otro punto de discusión. De estas producciones hablamos con el padre Fernando Montes
Por Anneliese Oelckers


Noticia causó a principios de este año el director estadounidense James Cameron cuando en expuso en conferencia de prensa en Nueva York, dos de los 10 osarios donde supuestamente se encontrarían los restos de Jesucristo, su familia y María Magdalena. La  polémica muestra de Cameron forma parte del contenido del documental "La tumba perdida de Jesús", producido por el mismo y transmitido en varios países, incluido Chile, por Discovery Channel.  

“La tumba perdida de Jesucristo”, plantea la tesis de que Jesús no resucitó y que sus restos mortales fueron enterrados en Jerusalén. En 90 minutos, el documental plantea que Jesús tuvo hermanos, que se casó con María Magdalena y que además tuvo descendencia, todas sentencias que hacen meditar sobre su veracidad. Independiente de lo cierto o falso que pueda tener este documental, esta situación es un buen pretexto para mirar nuestro corazón y preguntarnos cómo está nuestra fe. ¿Qué pasa con nosotros cuando se increpa masivamente nuestras creencias?, ¿es importante ver, leer o informarse sobre este tipo de producciones? ¿hasta dónde debemos creer y con qué ojos debemos hacernos parte de esto? Para ayudarnos a responder estas inquietudes el Rector de la Universidad Alberto Hurtado, Fernando Montes S.J. conversó con vpu.cl. También conocimos las opiniones de tres estudiantes universitarios después de ver el nuevo documental de Discovery Channel.   

Como jóvenes católicos, estos chicos coinciden en que 
es importante mantenerse informado sobre este tipo de producciones. Julio García, estudiante de Química y Farmacia, asegura que “es necesario estar al tanto en los temas que son de contingencia, y en especial cuando se relacionan con  nuestra fe en Jesucristo”. Rodrigo Alarcón, egresado de derecho, sintió  curiosidad por ver el documental “dados los comentarios y conjeturas sobre su contenido, me pareció importante ver el documental para poder analizarlo y emitir un juicio informado”. Ingrid Henríquez, también egresada de derecho, fue la única que inicialmente no se entusiasmó con la idea de ver el filme. “La verdad es que no tenía mucho interés en ver el documental, pues tiendo a sospechar naturalmente sobre este tipo de materiales un tanto sensacionalistas a mi gusto, que creen establecer nuevas verdades, que derribar mitos históricos, o en algunos casos, desmentir a la Iglesia; pero que finalmente no logran menoscabar los fundamentos de nuestra fe”.

Luego de ver “La tumba perdida de Jesucristo”, Julio, Rodrigo e Ingrid reflexionaron sobre el mensaje de la producción  y su visión sobre algunas creencias básicas del catolicismo. “Creo que hay que plantearse frente a este documental con un espíritu crítico, analítico y no simplemente esperar ver el último gran descubrimiento de la ciencia, develando supuestamente el gran misterio de la muerte y resurrección de Jesús y hacer reverencia ante ello, no. Quien lo vea, sobre todo un católico, que sepa que su contenido es provocador y ante ello se debe tomar también una actitud provocadora”, explicó Rodrigo Alarcón.

Como estudiante de una carrera científica, a Julio le llamó mucho la atención la activa participación de científicos en pro de la tesis planteada por los autores de la “Tumba…”. “De todas maneras fue una buena experiencia haberlo visto, porque salí de la duda acerca de qué tan impresionante podía ser el documental, ver cómo tanta gente (como científicos, productores de tv, etc.) ponen todo su esfuerzo en explicar hasta el último detalle de lo que es "su" verdad, tratando de demostrar lo que ellos creen, que no existe un Jesús resucitado y por ende el Dios de Jesús tampoco. Tenemos que poner nuestros ojos donde está también nuestro corazón. Si me entrego a ciegas al trabajo de unos científicos de un canal de televisión entonces tengo que detenerme a mirar en mi interior cómo estoy, cómo está mi fe”.

Ingrid, pese a su desinterés inicial, valoró haber visto el documental, porque “más allá de la intención buscada con el documental, enfrentarnos como católicos a este tipo de documentales, nos invita a realizar esfuerzos intelectuales para fundar nuestra fe con argumentos algo más racionales y más maduramente, no obstante, como se trata de fe, lo primordial  es la experiencia personal de encuentro que uno ha vivido con Cristo, pues esa es la única verdad de la cual un creyente puede dar cuenta, porque no se trata sólo de pensar, sino también de sentir”.

Al inicio de “La tumba perdida de Jesucristo” se le pregunta a un católico, ¿cambiaría su fe si se comprueba  que Jesús no resucitó? ¿qué pasaría con la Iglesia católica si eso se comprueba? ¿qué pasaría con nuestras creencias? El personaje encuestado fue claro “no cambiaría en nada”, pues la resurrección del alma nadie la puede  negar. Al ser consultado sobre esta misma consulta, Rodrigo explicó que “para quienes hemos experimentado en nuestra vida el infinito amor de Dios en medio nuestro y hemos logrado una relación de encuentro íntimo, personal y en libertad con él, reconociéndonos como hijos amados del Padre, toda consideración ajena a ello es irrelevante”.


Espíritu crítico ante todo
El sacerdote jesuita Fernando Montes conversó con vpu.cl y entregó algunas claves sobre cómo ver este tipo de expresiones.

Para el Rector de la Universidad Alberto Hurtado lo primero es mantener la calma, ante este y otros materiales sobre la vida de Jesús “porque se trata de permitir que la verdad se imponga”. El sacerdote jesuita agrega en su reflexión que “en las actuales circunstancias de libertad de expresión, lo peor es proceder a prohibiciones, porque eso más bien excita la curiosidad y genera propaganda. Cuando se trata de producciones que van a tener amplia difusión es bueno que, con alturas de miras y mucha verdad, se instruya a los fieles para que tengan espíritu crítico en la lectura, cuando se trata de un libro, o en lo audiovisual cuando se trata de un film y no  crean como verdad cosas que son insostenibles ante cualquiera mirada un poco más crítica”. 

Cuando se está ante un documental como “La Tumba perdida de Jesucristo”, el Padre Montes es claro al decir que lo primero que hay que hacer es dejar presente y subrayado que “hay una especie de deseo de arruinar las bases del cristianismo y de proponer cosas que están lejos de ser verdades científicas”. Por ejemplo, agrega el rector  “pasó con el Evangelio de Judas. Todos quienes hemos estudiado teología conocemos los evangelios apócrifos, sabemos la significación teológica que tienen, a qué corriente pertenecen, es decir, sabemos exactamente el peso que tuvieron.  Sin embargo aparece alguien diciendo que descubrimos algo nuevo y que la Iglesia lo mantuvo oculto, eso no corresponde a la verdad. Lo mismo se ha fraguado sobre absolutamente cero comprobación científica una cantidad de leyendas en torno a María Magdalena y a amores de Jesús”. Sin embargo, reconoce que este tipo de materiales son instancias interesantes y especialmente para  los estudiantes universitarios, porque “los incentiva y les permite desarrollar un espíritu crítico y diferenciar qué información es comprobada, qué corresponde a opinión y qué es mera propaganda para tener raiting y escandalizar”. 

En el caso de la tumba secreta de Jesús, dice el Padre Fernando, “es casi insostenible históricamente”. Primero que nada, en el propio Jerusalén a Jesús se le da por resucitado y obviamente, si estuviera la tumba ahí con nombre y apellido y con todo, no tienen sentido. Quizás si me digieran que descubrieron una tumba que no tiene ningún nombre podría ser una tumba donde se quiso esconder a alguien, pero si ponen una tumba con nombre y apellido en Jerusalén en un época en que todos de sus fieles están vivos, no tiene ningún sentido”. Agrega,  “además como lo dice el descubridor, el nombre de Jesús y María eran sumamente comunes. Entonces que aparezca una tumba que dice María y que de ahí se deduzca que es la tumba de Jesús no…obviamente quienes la descubrieron que eran arqueólogos respetados no le dieron la significación, y ahora, 20 años después, le quieren dar revuelo, no tiene ningún fundamento”.

Así como lo plantea el sacerdote jesuita es sólo cosa de pensar un poquito y sumar dos más dos. “Es lo mismo que cuando se ve televisión, hay que tener espíritu crítico para preguntar, para investigar. Más si se trata de estudiantes universitarios tienen que saber ir a las fuentes y buscar dónde se pueden encontrar respuestas, porque tenérselas de antemano es imposible. En otras palabras lo que yo tengo que formar es el espíritu crítico para tener por lo menos sospecha de esta ola de desacreditación de las fuentes cristianas.” 

¿Pueden estas instancias ser una oportunidad para fortalecer la fe?Me parece que la actitud de fe más profunda es la de los apóstoles quienes murieron por el testimonio que daban por Jesús, de modo que mi actitud a priori debe ser por lo menos de sospecha y de espíritu crítico, cuando 20 siglos después a un señor se le ocurre decirme que nada de lo que me han dicho es cierto. Esa es la actitud profunda de fe. Yo he experimentado en mi vida la profundidad de la verdad de Jesús.


Publicado el Miércoles 02 de Mayo de 2007.
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Comentarios sobre este reportaje:
seba silva escribió:
Es bueno ver que la VPU comienza a pensar la fe en donde se discute todo, en la plaza pública. Soy un antiguo miembro de ella y valoro que se hagan esfuerzos por confrontar la fe en cristo con "la realidad".
Escrito el 2007-05-13 19:03:15
Cristian escribió:
que buen reportaje, con tantas y buenas fuentes y además supere actual!
Escrito el 2007-05-03 18:17:33
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