El pasado domingo 6 de abril “el Feña”, como lo llaman cariñosamente sus amigos, se fue al noviciado de los Jesuitas siguiendo su sueño de ser sacerdote. No fue fácil tomar esta decisión, cuenta este miembro de la pastoral de ingeniería de la Chile, quién tuvo que congelar su carrera, irse de su casa y dejar a su familia y amigos, todo al mismo tiempo. Sin embargo, es un convencido de que es Dios quién lo habilita para tomar estas pociones de vida. En víspera de celebrar la XLV Jornada Mundial de oración por las Vocaciones, que la Iglesia universal celebra este domingo 13 de abril queremos destacar el testimonio de Fernando y orar por todas las vocaciones.
Ver el especial Vocacional en iglesia.cl
“Cuando uno se da cuenta que Dios no es una idea, sino una persona te cambia el switch. He tenido muchas caídas en mi vida, pero cuando xperimentas que tienes a un Dios que te ama, que sufre contigo y camina junto a ti eso te habilita para alcanzar los mayores sueños; uno puede decir yo tengo estas debilidades y quiero ser cura y seguir al Señor, y que tarea más difícil que esa, entonces, no se puede sin Dios” comenta Feña.
Fernando, fue un miembro muy activo de la pastoral universitaria; participó en misiones; formó, junto a un grupo de universitarios, un preuniversitario en la población La Bandera, fue colaborador del equipo de comunicaciones de la VPU y todos nos eleitamos, muchas veces, con su música y voz en las distintas actividades que realizaba la pastoral universitaria. Fueron todas estas experiencias que lo ayudaron a descubrir su vocación al sacerdocio.
Una decisión difícil, pero llena de Dios
Fernando tiene tan sólo 24 años, es un joven talentoso y bien parecido, declara que fue súper pololo y que renunciar al amor exclusivo, como el que se da en una relación de pareja, es complejo, pero es Dios quién está ahí en todo momento y en este tiempo de discernimiento lo ha sentido más que nunca. “Al tomar esta decisión se entabla un lenguaje con Dios, que uno no conoce, asumir que uno no es capaz, pero que Dios lo habilita para serlo y seguirlo. Los votos, castidad, obediencia y pobreza ¿quién es capaz de cumplirlos? ¿Tú crees que yo soy capaz? Yo estoy muerto de miedo, pero es Dios que te ayuda en como dejarte llevar por él, en profunda unión y transparencia”, comenta el joven
Con esta aventura que emprendió debió dejar muchas seguridades; en lo económico, en el tema laboral, y en lo profesional no se pudo desarrollar. Dejó la universidad y lo más importante, dice, es perder la seguridad en lo afectivo.
¿Fue difícil tomar la decisión, dejar la familia, la universidad?
Hay que tomar esta decisión con libertad. Después de decidir se me vino todo encima, el irme de mi casa, dejar la universidad y a mi familia. En un principio la reacción de mi familia fue complicada; mi papá me decía que no nos veríamos, mi hermana se enojó porque dejaba la universidad, me dijo que era irresponsable, pero de a poco lo han ido aceptando. La que siempre me apoyó fue mi Mamá, le conté primero que a todos, necesitaba que alguien que me conociera de toda la vida me dijera algo, ella me apoyó, me dijo que le parecía, que le hacía sentido y eso fue muy importante para mí.
Luego de revelar su anhelo de ser sacerdote a sus más cercanos y superar esa complicada etapa, Fernando, ha seguido compañándose por los jesuitas, quiénes lo han apoyado y entendido mucho. Ya se siente parte de ellos, cuenta que hay una mística especial que los une, una hermandad que nunca había experimentado y esa fuerza que le trasmiten le ha ayudado a seguir el camino.
¿Cómo saber loque Dios quiere para mí?
Fernando se ha hecho esta pregunta, pero no sabe la respuesta. Su única certeza es que hay en él un deseo muy grande de iniciar este camino y está respondiendo a eso. Sólo el tiempo dirá si realmente Dios quiso que fuera un sacerdote Jesuita. “Hay una cosa que me dijo un hermano jesuita y que tiene que ver con la confirmación de las opciones, la confirmación nunca viene antes, siempre viene después. La duda y el deseo ameritan atreverse, vale la pena, siempre vale la pena”, comenta el joven.
Comenta Fernando que, esta decisión hay que mirarla desde la perspectiva de la fe porque desde otra lógica no se entiende. Hay una analogía con el enamoramiento de pareja se apelan a los mismos sentimientos, es la misma química que mueve; se trata de un compromiso, de ir entregando la vida.“Feña” siempre ha trabajado en ambientes diocesanos, pero un compañero en la universidad le hablaba mucho de la espiritualidad jesuita y le llamó mucho la atención, por ello conoció los ejercicios espirituales, que es una de las experiencias mas fundantes de la Compañía, y ahí se manifestó con fuerza Dios.“Yo sentía que en todas las otras actividades espirituales mi relación con Dios era más indirecta ; estaba yo el coro y Dios, yo la parroquia y Dios. En cambio en los ejercicios era yo y Dios, me puse en frente de Dios con lo que yo era, en los ejercicios no hay nada más que hacer que estar con Dios” comenta el aspirante a Jesuita.
Tras estas experiencia, Fernando, se sintió cautivado por esta espiritualidad y quiso sumarse a los Jesuitas el pasado domingo 6 de abril cuando partió al noviciado en la comuna de Melipilla. El noviciado dura dos años y es un tiempo de reconocimiento de la propia historia, de seguir ahondando en la vocación para que el amor vaya actuando más profundamente, termina con los votos perpetuos que entregan la categoría de religioso, para pasar a un periodo de formación que dura 12 años y que concluye con la ordenación sacerdotal.
La Vicaría Pastoral Universitaria agradece a Dios por esta vocación y le entrega todo su apoyo a Fernando Alvear, miembro de la pastoral de ingeniería presente en la Universidad de Chile y a un participante activo de la VPU. Que Dios lo acompañe en este proceso de discernimiento... estaremos rezando este Domingo 13 de Abril , cuando se conmemora el Día de Oración por las Vocaciones, por su proceso y porque la experiencia de este joven se multiplique a lo largo de la Iglesia universitaria.