Acaba de terminar el Mes de la Solidaridad con un cúmulo de actividades sociales que dieron color a los fríos días de agosto. Viendo distintas iniciativas solidarias en nuestro país quisimos ir más allá y reflexionar en torno a si los chilenos realmente tenemos una cultura de solidaridad o simplemente nos preocupamos del el prójimo de vez en cuando.
¿Somos los chilenos solidarios? ¿Qué define una cultura solidaria?, fuimos tras esas respuestas, haciendo una reflexión desde la sociología y desde la experiencia de vida, entrevistando a distintas personas que trabajan en el mundo social.
Si miramos nuestra historia, vemos que cuando ocurren fenómenos catastróficos automáticamente el país se organiza y canaliza la ayuda para quienes se ven afectados. Lo vivimos recientemente con el terremoto en Perú, con celebridades criollas organizándose rápidamente para realizar un evento a beneficio del pueblo peruano. “Somos solidarios los chilenos…” fue el comentario generalizado de la opinión publica nacional.
En nuestra memoria también están guardados los recuerdos de emblemáticas campañas locales, bajo nombres como “Chile ayuda Chile” o “las 27 horas de amor”, el clásico de Teletón. Para el sociólogo del Centro de Investigaciones Socioculturales CISOC-Bellarmino, Javier Romero, es un mito que los chilenos seamos solidarios, pero como todo mito también tiene algo de realidad: “Lo que hay es un anhelo de ser solidario. Yo creo que hay muy poca gente que asume lo contrario, es parte del sentido común de los chilenos, por eso todo el mundo te puede dar ejemplos súper concretos de acciones solidarias. Ese mito tiene un asidero bien concreto, hay canciones que te lo recuerdan, hay muchas cosas culturales que están arraigadas en nosotros que hacen que nos sintamos sujetos muy solidarios” reflexiona el profesional.
El alcalde de Peñalolén, Claudio Orrego, es un político que se ha caracterizado por promover la solidaridad en su gestión. Ha diseñado en su comuna una Unidad de Solidaridad que pretende crear redes a través del voluntariado. Sin embargo, el edil cree que a Chile le falta mucho para tener una cultura solidaria “Somos buenos para los hitos solidarios, nos gusta en 24 horas apaciguar el sentimiento de culpa, pero la cultura solidaria es algo permanente , que se encarna día a día y en ese sentido, nos falta mucho como país... no hay cultura solidaria”, comentó el jefe comun.
El director social del Hogar de Cristo, Benito Baranda, trabaja a diario con la solidaridad y distingue entre cultura solidaria, hechos solidarios y campañas. “La cultura solidaria es ser capaz de integrar adecuadamente el amor y la justicia en el vínculo que establecemos con nuestro prójimo, no es solamente ser capaces de amarlo, principalmente es combinar el querer con el trato justo en dignidad” comenta. Desde su punto de vista el desafío de los chilenos estaría, entonces, en educarnos en una cultura de ayudar a otros con justicia y amor, primero en el hogar y luego en el colegio.
Solidaridad v/s Inequidad
Desde la perspectiva de nuestros tres entrevistados, Chile reprobaría su examen de cultura solidaria. Esta afirmación lo justifican también la cifras. En su informe del año 2002, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, (PNUD) reveló que más del 50% de los chilenos tiene una imagen de la sociedad que define una cultura del miedo, de la desconfianza y de la desesperanza, esto los hace vivir encerrados y ser sujetos individualista, contraponiéndose, a la imagen de los chilenos solidarios. Se podría decir, entonces, que hay dos tendencias que se oponen.Por una parte Chile es percibido como un país solidario, pero las cifras de desigualdades revelan que el 10 % más rico de la población se lleva más del 40 % de los ingresos, mientras que el 10 % más pobre recibe un monto que alcanza el 1 %. Entonces estamos lejos de ser solidarios, pero si queremos serlo, existe algo que es previo a la cultura solidaria y es el anhelo de responder a esta inequidad, pero hay que romper el individualismo y no quedarnos solo en maratones solidarias para un hecho puntual.
Según el enfoque sociológico de Romero, en nuestra cultura actual hay dos tendencias: una cultura individualista y otra cultura que se caracteriza por el anhelo de ser solidarios, frente a la creciente desigualdad que caracteriza a nuestro país. Esto lo gráfica la agenda noticiosa de los últimos días como la formación del Consejo para la equidad y las discusiones en torno el salario ético.
“Chile no tiene una cultura solidaria, hay tendencias a la solidaridad como una respuesta a una inequidad creciente de la sociedad, una mala distribución de la riqueza. Hay un anhelo de ser solidarios, que se ha ido manteniendo, hay un deseo que seamos. Si miramos las cifras de desigualdad, si fuéramos realmente solidarios la riqueza se repartiría mejor” comentó el profesional de Investigaciones Socioculturales CISOC-Bellarmino

El alcalde Peñalolén concuerda con el sociólogo y enuncia que Chile tiene muchas tareas y desafíos para convertirse en un país solidario y romper con las grandes desigualdades “Hay que dejar de pensar que esto solo lo debe resolver el Estado y empezar a volver a conectarnos como seres humanos. Como vecinos o con las personas en los lugares de trabajo. Si no hay un contacto personal y humano no va a existir solidaridad, porque ella es fruto del amor y el amor no es un mandato legal es una experiencia humana”, es el llamado de Orrego.
Jóvenes: La esperanza de la Cultura solidaria
El anhelo por ser solidarios se percibe con más fuerza en los jóvenes, que en el resto de los chilenos, ellos quieren romper la creciente inequidad y la pobreza. Hay muchas instancias de participación solidaria, las universidades que promueven el voluntariado, los colegios que hacen siempre campañas que tenga que ver con lo solidario y eso es un buen augurio para la construcción de una cultura solidaria, se está formando a los futuros agentes de esta cultura y así lo percibe también Benito Baranda:

“Creo que la personas que estamos en la generación, entre los 40 y 60 años, hemos vivido un periodo de la vida en el cual nos ha costado mucho vincularnos solidariamente. Somos una generación que nos beneficiamos con el crecimiento económico y eso nos alejó de los demás, nos llevo a encerrarnos en nosotros mismo y a poner rejas en nuestros hogares para comenzar a vivir cuidando nuestros bienes. Eso nos aisló y la cultura solidaria se fragilizó. Creo que la gente más joven que viene cuestiona lo que nosotros construimos y viene preguntándose si efectivamente eso genera felicidad y respeto al otro y ese es un buen comienzo” reflexionó el Director Social del Hogar de Cristo.
Esto concuerda con datos recogidos por el centro de Investigaciones Socioculturales CISOC-Bellarmino, que define que hay una tendencia en los jóvenes a valorar el ser solidarios. Así lo demuestra una encuesta a jóvenes de colegios católicos y no católicos para establecer una escalada de valores. “Los datos indican que ellos sienten que son solidarios. Los jóvenes son personas que sienten cercanos a los valores comunitarios, según este estudio valoran ayudar a los demás” Comenta el Sociólogo del Centro de Investigación .
Si bien algunos piensan que aún falta mucho por cosechar en matera de solidaridad existe la esperanza de concientizar a la población, para así aprobar el examen de cultura solidaria y que no quede sólo en un mito.