
Evangelizar, compartir la fe y ayudar a otros a descubrirla en medio de su propia realidad es sin duda lo que mueve cada verano a miles de jóvenes que salen a misionar a distintos rincones de nuestro país. Santiago, ciudad capital, no está fuera del mapa misionero, desde hace años, la Vicaría Pastoral Universitaria ha puesto también sus esfuerzos para llegar a sectores y comunas de la urbe donde también se necesita llevar el mensaje de Cristo.
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La misión urbana, como se le llama a la misión en Santiago, comenzó hace algunos años con un grupo de jóvenes de distintas pastorales universitarias que se instalaban en la Población La Bandera y en conjunto con agentes parroquiales del sector realizaban un trabajo pastoral junto a la comunidad durante una semana. Hoy la experiencia de misionar en la ciudad vuelve a desarrollarse pero en otra zona, se trata de la comuna de Puente Alto, donde chiquillos de las universidades de Chile, Andrés Bello, UMCE y del Instituto Profesional de Chile y Los Leones, entre otros, misionaron desde el 15 al 24 de enero.
La misión urbana se desarrolló en un sector de Puente Alto,aledaño a la Parroquia San Matías, con el objetivo de hacer un trabajo pastoral junto a integrantes de las pastorales juveniles de la zona. Para ello los misioneros se establecieron en la casa de la parroquia y desde ahí salían todas las mañanas a misionar casa a casa para comparrir con las familias del sector, por las tardes las actividades se realizaban en las diferentes capillas, cercanas hasta donde llegaban niños, jóvenes y adultos para participar de distintos talleres preparados por los mismos misioneros. Cada una de estas instancias y momentos fue una puerta de entrada a la vida de los habitantes de la zona, a sus historias de fe y esperanza.
Daniela González, estudiante de la UMCE, comparte su testimonio como misionera y su motivación para pasar estas vacaciones "al lado de Jesús". “La misión es una oportunidad de servir en un contexto muy distinto al que vivimos durante todo el año en la universidad o en la pastoral y eso te enriquece mucho en la fe. En estos días muchas personas se nos han acercado y nos dicen que no conocen a Dios pero al final, en la medida que vas conversando, que vas calando en sus historias de vida te das cuenta en que en algo coincidimos y es que Dios está en ello y en nosotros”.

Otra de misioneras, Jennifer Acuña, de la Universidad Andrés Bello nos explica el significado que tiene para ella esta instancia de evangelización, “para mí ha sido una experiencia enriquecedora, siento que como jóvenes realmente somos privilegiados al poder llevar la Palabra a jóvenes que en ocasiones carecen de ella en sus vidas”.
Solo a días de haber finalizado sus responsabilidades académicas, Beatriz Guerrero, estudiante de derecho de la Universidad de Chile, preparó su mochila para misionar. Le bastó ver un video en facebook donde se mostraba el proyecto de la misión urbana para este año para tomar la decisión de acercarse a la Vicaría para ser parte de la experiencia.
“Ha sido una experiencia totalmente nueva para mí, porque si bien antes había participado en misiones, lo había hecho con mi parroquia y en sectores fuera de Santiago, entonces estar aquí conlleva trabajar en una realidad muy distinta a la que se conoce, que incluso a veces puede ser chocante pero donde se descubre que Dios también habita y está presente. Me he encontrado con grandes testimonios de fe que irradian con su luz en medio de estos barrios”, comenta Beatriz.
¿Cómo ha sido el vivir esta experiencia en comunidad con los demás misioneros?
Hemos compartido mucho entre nosotros y eso nos ha servido para afianzar lazos y conocernos más. Además todos los días tenemos momentos de formación muy buenos porque sirven para analizar temas de fondo de la misión como son el amor, la amistad, algunos principios de la doctrina social de la Iglesia y el compromiso con el prójimo. Ha sido muy lindo compartir la dicha de sentirnos amados por Cristo.
Así como Beatriz, Daniela y Jennifer, hoy cientos de jóvenes siguen misionando el corazón de hermanos y hermanas en diferentes localidades de norte a sur de Chile, e el caso de la Misión Huellas en Carampangue y Misiones Católicas de la Universidad de Chile en Mulchen. Para todos ellos, mucho ánimo! Próximamente estaremos compartiendo sus experiencias en un nuevo reportaje en vpu.cl
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