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Leccio Divina “El GPS espiritual"

El Arzobispo de Tegucigalpa, Oscar Rodríguez Madariaga definió la lectura meditada de la Sagrada Escritura como una guía y a la Biblia como una “brújula” que en un lugar privilegiado de nuestras vidas produce un verdadero encuentro con Jesucristo.

Para descubrir lo que Dios te dice hoy a través de su palabra existen pasos para practicar.

A continuación, te ofrecemos el evangelio dominical o Domingo 6 de noviembre y la meditación realizada por asesores de pastorales universitarias.

Evangelio según San Mateo 25,1-13.
Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.


Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite,
mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.

Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas.

Pero a medianoche se oyó un grito: 'Ya viene el esposo, salgan a su encuentro'.

Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas.

Las necias dijeron a las prudentes: '¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?'.


Pero estas les respondieron: 'No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado'.

Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.

Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: 'Señor, señor, ábrenos',

pero él respondió: 'Les aseguro que no las conozco'.
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Reflexión de Wilder Pèrez, Pastoral IPCHILE

Queridos amigos, el día de hoy nos encontramos con tres lecturas que nos invitan a reflexionar acerca de la sabiduría: Pablo que aclara dudas acerca de la existencia final a la comunidad de Tesalónica, y en el evangelio ¿cuánto y cómo estamos preparados para el reino de Dios?

En la primera lectura del libro de la sabiduría (Sab 6, 12-ss) lo primero que nos dice es que la sabiduría es luminosa y que nunca pierde su brillo y que se deja contemplar por quien la busca.

Cada uno de nosotros tenemos conocimiento de algo, mejor dicho, estudiamos para adquirir conocimiento o sabiduría. Como se menciona en la lectura, la sabiduría se da a conocer a quienes la aman y la buscan, porque a medida que vamos conociendo, vamos amando más, es decir, explotando los talentos o dones que nos ha dado Dios. Pero nosotros tenemos que hacer que esa sabiduría de frutos, y podemos preguntarnos: ¿cómo nosotros tenemos que compartir esta sabiduría con quienes nos rodean para así orientar a las personas a que puedan vivir y actuar mejor? 

Nosotros vamos a ser más sabios a medida que transmitamos esa sabiduría de la mejor manera. Sin embargo, hay una sabiduría que todos tenemos, que  es la fe y bajo esa fe podemos transmitir el amor recibido de Dios, a través de un encuentro personal con Cristo en la oración y la Sagrada Escritura para ser jóvenes de fe y comprometidos hoy con nuestra realidad.

En la segunda lectura, vemos a los tesalonicenses preocupados por el tema de las personas que ya han muerto y del tiempo final. Pablo sale y les responde para que no estén tristes por sus amigos o familiares que ya han muerto y les dice: “no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza” si nosotros creemos que Jesús murió y resucitó, del mismo modo Dios llevará junto a Jesús a los que murieron con Él. Esto nos invita a vivir con esperanza y para siempre con Dios, viviendo de acuerdo con el Evangelio todos los días de nuestra vida, como si el Señor ya estuviera llegando, porque no sabemos ni la hora ni el día, pero todos debemos estar preparados, porque “el Hijo del hombre vendrá, cuando menos lo esperen”. Por lo tanto, debemos vivir buscando el bien común siendo solidarios, viviendo la vida juvenil de forma responsable, sabiendo que Dios vive con nosotros y tiene un proyecto para cada persona.

Si nos damos cuenta, el evangelio también se va enmarcando en esta preocupación por el final de los tiempos, que aquí está reflejado en estas diez jóvenes (cf. Mt 25, 1-13), cinco necias, y cinco prudentes que esperan al novio para la boda. El reino de Dios se asemeja a una boda. El centro del mensaje del evangelio es la preparación a esa boda, es decir, ¿cómo nosotros nos vamos preparando para esta boda del reino de Dios, seremos como las cinco jóvenes necias que se quedaron sin aceite, o como las cinco jóvenes prudentes que llevaron sus lámparas con provisión de aceite? Todo esto se ve reflejado en cómo vivimos nuestra fe, porque si falta el aceite para la luz de la fe, falta la entrega que cada uno hace de manera personal a Dios.

Por lo tanto, tenemos que cargar cada vez más aceite a nuestras lámparas de fe, para no alumbrar de manera egoísta sólo para nosotros, sino para todos los que caminan a nuestro alrededor, ya sea en los institutos, universidades, o donde nos encontremos.

Cuidemos esta luz de la fe, y vivamos acorde con el evangelio, practiquémoslo y hagámoslo
vida teniendo una fe sólida y que no caiga fácil.

PARA MEDITAR:

1. ¿Cómo transmito la sabiduría de Dios a los que me rodean?
2. ¿Con cuánto de aceite está cargada mi lámpara de la fe?
3. ¿Cómo vivo el reino de Dios hoy?

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